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POSIBLE RIESGO: SUPONER QUE ALGO ES FÁCIL Algunos ejercicios pueden ser más difíciles de lo que aparentan en una foto o un video, como Una Murray, una administradora jubilada de 62 años en
Pelham, Nueva York, descubrió recientemente. Acostumbrada a hacer ejercicio habitualmente con un entrenador personal, pensó que el ejercicio de 30 minutos en casa que encontró en una revista
sería fácil de dominar. Lamentablemente, un movimiento involucraba lo que ella describe como una patada “al estilo de las Rockettes”, que ejecutó de repente y con energía, lo cual le causó
un insoportable dolor en la parte inferior del cuerpo. Mediante una sesión de FaceTime, su entrenador concluyó que se había lesionado el piriforme, un músculo que ayuda a girar la cadera, y
le recomendó un programa de estiramientos. Sin embargo, un mes después de la lesión inicial, “todavía duele”, expresa. Lo que debes hacer: empieza el ejercicio con una intensidad menor a la
que crees que puedes soportar, aconseja Fetters. Si te sientes bien, entonces puedes incrementarla poco a poco. “Trata de que al final de cada sesión de ejercicio te sientas mejor que cuando
empezaste”, dice Fetters. POSIBLE RIESGO: IGNORAR EL DOLOR Determinados a mantenerse en forma, los novatos y expertos en ejercicios por igual a veces tratarán de ignorar cuánto dolor les
causa un movimiento. Pero esa es una forma segura de sufrir lesiones, especialmente después de cierta edad, y doblemente cuando se trata de ejercicios que son más propensos a empeorar
afecciones existentes, como el dolor lumbar. “Muchas personas se mueven demasiado rápido, demasiado pronto”, dice Ahmed. Lo que debes hacer: pon atención a cualquier punzada repentina.
“Hazle caso a tu cuerpo”, dice Fetters. “El dolor es la forma en que tu cuerpo te dice que te detengas”. En general, sigue avanzando hasta que te canses. Pero si sientes un dolor súbito,
detente. También puedes intercambiar los movimientos que probablemente agraven ciertos problemas y optar por otras alternativas. Por ejemplo, al hacer yoga, si una postura es incómoda
intenta una variante. ¿Tienes un historial de dolor de rodilla? En vez de la postura de la paloma, una posible alternativa es la postura del bebé feliz, que también abre las caderas sin
poner demasiada presión en la rodilla, señala Fetters. Quizás también necesites intercambiar un tipo de ejercicio por otro, por ejemplo, correr (de alto impacto) por ciclismo (de bajo
impacto). Alternar diferentes tipos de ejercicio también puede ayudar a proteger las rodillas que están envejeciendo o fortalecer los músculos para que tu ejercicio preferido sea menos
doloroso los días que lo practiques.